Casi el 80% de la población pasa más de dos horas al día (el máximo recomendado) delante de un dispositivo, y uno de cada tres supera las cinco horas diarias. Esta exposición obliga al sistema visual a un sobreesfuerzo para el que no está preparado. Las consecuencias se traducen en síntomas que ya forman parte del día a día y también en el aumento sustancial de la miopía u otros defectos de refracción.

El 80% de los españoles tiene problemas de visión, pero solo el 61% utiliza gafas o lentes de contacto para corregirlos. Así lo advierte el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) en la más reciente versión del Libro Blanco de la Salud Visual en España, correspondiente a este 2025. Esta brecha se relaciona con una «insuficiente» cartera de servicios comunes en salud visual y con el elevado coste de atención, al no estar incluida en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Asimismo, según el mismo documento, hasta el 30% de la población no revisa su visión de forma habitual.
Preocupa especialmente a los especialistas que más de 721.000 menores sufren problemas de visión sin corrección adecuada debido a dificultades económicas de sus familias. O lo que es lo mismo, los defectos de refracción como la miopía, hipermetropía y astigmatismo afectan a entre el 10% y el 30% de la población en edad escolar. Estos problemas, si no se detectan a tiempo, pueden impactar en el rendimiento académico, el bienestar y el desarrollo integral de los menores.
Intentando atajar esta situación, el Ministerio de Sanidad acaba de dar luz verde al Plan Veo, iniciativa que busca garantizar que los menores de hasta 16 años dispongan de la corrección visual necesaria, independientemente de su situación económica. El objetivo de esta ayuda de 100 euros es reducir las barreras que dificultan el acceso a productos ópticos esenciales y reforzar la equidad en la salud visual infantil. La subvención cubrirá parcialmente el coste de monturas básicas con lentes graduadas orgánicas con antirreflejante, lentes de contacto y soluciones de mantenimiento durante un año.
La pandemia de la miopía infantil y juvenil
Es necesario detenerse especialmente en el impacto de la miopía, cada vez más común y cuya incidencia está creciendo a nivel mundial. Actualmente afecta al 30% de la población. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, de seguir en esta progresión anual, en el año 2050 la mitad de la ciudadanía será miope, lo que significa que este problema se convertirá en una pandemia.
La miopía, junto a la hipermetropía y el astigmatismo, constituye uno de los defectos refractivos más comunes en la infancia y la adolescencia. Se caracteriza por la dificultad para ver nítidamente objetos lejanos. Su prevalencia ha aumentado notablemente en los últimos años debido al incremento de actividades que implican un mayor trabajo visual de cerca, como leer o estudiar, así como por la habitual utilización de la visión próxima en el uso de móviles, tablets y ordenadores en edad escolar. Así pues, la miopía suele progresar durante la etapa infantil y la adolescencia; por encima de las seis dioptrías, se habla de alta miopía o miopía magna, y esta aumenta la probabilidad de padecer patologías oculares en la vida adulta.
El CGCOO recomienda a padres y tutores que se aseguren de que los niños en edad escolar pasen entre 80 y 120 minutos al día al aire libre para prevenir la aparición y progresión de la miopía. Sustituir el tiempo frente a pantallas por actividades al aire libre, como jugar en parques, practicar cualquier deporte, montar en bicicleta o caminar, es además una forma de incluir en la rutina ejercicios saludables no solo para la vista, también para el cuerpo.
Por otro lado, los ópticos optometristas inciden en que un diagnóstico precoz de los problemas visuales es importante para que no afecte al rendimiento, ya que «cerca del 80% del desarrollo socio-educativo tiene lugar a través de los ojos durante los primeros 12 años de vida, y los cambios en la visión pueden tener lugar sin que los padres, profesores o tutores se den cuenta», explica el presidente del CGCOO, Juan Carlos Martínez Moral. «El niño utiliza su sistema visual para transportar al cerebro la información de lo que ve y convertirlo en lectura tras su interpretación y análisis», añade.
En este sentido, se hace hincapié en la importancia de acudir con los hijos a un establecimiento sanitario de óptica con objeto de realizarles una revisión visual para identificar a tiempo la miopía y otros problemas oculares que puedan afectar negativamente al rendimiento académico y a su desarrollo personal.
El CGCOO ha elaborado una serie de consejos en materia de prevención que pueden ayudar a las familias. En primer lugar, «resulta importante que los padres con niños miopes acudan a los establecimientos sanitarios de óptica y se dejen asesorar por los ópticos optometristas sobre la mejor manera, en cada caso concreto, de intentar ralentizar y controlar la progresión de la miopía», señalan.
Asimismo, destacan que «es necesario que padres, tutores y educadores se preocupen para que el escolar lleve siempre bien la graduación de sus gafas o lentes de contacto (más en los niños pequeños), por lo que es preciso visitar periódicamente al óptico optometrista para las revisiones». En relación con un uso intenso de dispositivos móviles, como teléfonos y tablets, «un exhaustivo examen visual permitirá al profesional detectar alteraciones en el sistema acomodativo, en los movimientos oculares o en la visión binocular».
De igual modo, se debe proteger los ojos de los más pequeños con unas gafas de protección solar de calidad homologadas. Para ello se requiere «escoger unas que les protejan 100% tanto de los rayos UVA como UVB e infrarrojo, y que sean resistentes».
Por último, insisten en que, «hasta la mayoría de edad, la visita periódica del escolar al óptico optometrista es fundamental para evitar retrasos en el rendimiento académico».
Uso excesivo de pantallas
Por cómo impactan en la salud visual, cabe detenerse en los problemas derivados del uso de pantallas que, como hemos mencionado, no es baladí. Más de la mitad de la población siente sequedad ocular, escozor, visión borrosa o dolores de cabeza cuando trabaja o estudia frente a pantallas y, en este sentido, la asociación Visión y Vida lanza un mensaje: hemos normalizado algo que no debería serlo.
El 78,6% de la población pasa más de dos horas al día mirando pantallas, y uno de cada tres supera las cinco horas diarias. Otro estudio realizado por el Col·legi Oficial d’Òptics i Optometristes de Catalunya indica que las personas mayores de 60 años pasan casi cuatro horas diarias delante de la pantalla, mientras que muchos menores de 30 años dedican más de 10 horas, de las cuales tres horas y media las pasan mirando el teléfono móvil. Esta exposición constante obliga al sistema visual a un sobreesfuerzo para el que no está preparado.
Las consecuencias se traducen en síntomas que ya forman parte de nuestro día a día, pero que no se deben ignorar. «Tenemos que entender que estas molestias son señales de alarma: pueden evitarse y existen soluciones», recuerda Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida. Para ello, es clave acudir al profesional de la visión, que puede orientar sobre técnicas, hábitos y productos diseñados para el trabajo en visión próxima.
En esta línea, el Institut Català de Retina (ICR) advierte que el uso excesivo de pantallas y a una distancia corta provoca un esfuerzo mayor a la hora de enfocar y, por lo tanto, no solo causa fatiga visual, sino que además puede llegar a aumentar la miopía u otros defectos de refracción. «Mirar a una pantalla a corta distancia durante tantas horas seguidas supone para nuestro sistema óptico un sobreesfuerzo muy importante. En el caso de los teléfonos móviles y las tabletas, el factor de la distancia es primordial. La letra y la medida de la pantalla son más pequeñas y nos acercamos más sin darnos cuenta», alertan.
Además, según se ha comprobado a través de numerosos estudios, dormir con un aparato electrónico cerca puede afectar la calidad del sueño. La luz de estos dispositivos afecta el sueño y la concentración para dormir. Este hecho influye en que el rendimiento del día a día sea menor. Otro factor que perturba en gran parte el sueño nocturno es la luz azul que emiten tanto los ordenadores como las tablets. Este tipo de luz penetra muy fácilmente en nuestros párpados y activa un estado de «alerta» en el cerebro que no ayuda a la relajación, y por el cual cuesta más descansar.
Partiendo de la base de que las pantallas son una realidad en la vida personal y profesional, es casi imposible evitar la exposición visual a estos dispositivos. Pero sí es posible seguir una serie de consejos que ayudarán a reducir lo que hoy en día ya se cataloga como Síndrome Visual Informático (SVI): apartar la mirada cada 20 minutos unos 20 segundos y parpadear o cerrar los ojos; colocar la pantalla por debajo de la altura de la mirada; evitar reflejos en la pantalla; sentarse correctamente (la ergonomía es muy importante para un buen rendimiento visual); y no dormir con un dispositivo móvil en la mesilla de noche.
Consejos generales para el cuidado de la visión
En resumidas cuentas, el cuidado de la visión es un hábito de especial importancia, sobre todo por la gran exposición a las pantallas que marca nuestro día a día. Prolongar la salud de los ojos y prevenir posibles enfermedades es tan sencillo como seguir algunos hábitos que el Hospital Clínic recoge en forma de decálogo.
Primeramente, señala que, «aunque la tendencia es preocuparse de los rayos del sol solamente durante los meses de verano, se deberían utilizar gafas de sol durante todo el año. Los rayos de sol desgastan la vista y generan quemaduras en la retina, problemas de cataratas, entre otras enfermedades».
Por otro lado, el tabaco es un factor de riesgo para muchas enfermedades. Y las oculares no son la excepción. Entre otras, se ha visto que dobla o triplica el riesgo de tener/presentar/desarrollar degeneración macular. Esta enfermedad provoca una pérdida severa de la visión y la prevención y detección precoz son las formas más eficaces para hacerle frente.
Otro comodín que incide en todos los aspectos de la salud es la alimentación. «La dieta es muchas veces la mejor herramienta para prevenir muchas enfermedades», recuerdan los especialistas del hospital catalán. Así, las vitaminas C y E, el zinc, la luteína y los ácidos grasos omega-3 ayudan a prevenir enfermedades oculares. Podemos encontrar estos nutrientes en el pescado azul y marisco, en semillas y frutos secos como las nueces y en frutas y verduras como el kiwi, las espinacas o el brócoli.
En lo relativo a las pantallas, es importante incidir en que no se debe abusar de la lectura en este tipo de dispositivos y descansar la vista cada cierto tiempo. Para no forzar la vista se recomienda, asimismo, no usar dispositivos electrónicos durante más de 4 horas/día y dejar de utilizarlos dos horas antes de ir a dormir. Para descansar la visión se debe mirar al horizonte, sin enfocar a nada, 20 segundos por cada 20 minutos delante del ordenador. También aconsejan cerrar los ojos y taparlos suavemente con las manos mientras se relajan los párpados. Si se tienen los ojos inflamados, se pueden usar compresas frías durante un minuto y repetir esta operación si fuera necesario. E igualmente, intentar leer siempre con una buena luz y, preferiblemente, con luz natural.
Esto tiene relación con otra recomendación: tener precaución en el trabajo, donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Utilizar gafas de protección si se requiere es esencial. Se deben proteger los ojos de agentes dañinos como el humo, el agua, el polvo o el viento. En la misma línea, mirar fijamente las pantallas, el viento y otros factores externos, así como un déficit de la producción de lágrimas o una mala calidad de las mismas, puede propiciar la sequedad ocular, la cual puede provocar tensión ocular. Hay que procurar llevar lágrimas artificiales o gotas para asegurarse de que los ojos estén húmedos.
Del mismo modo, frotar los ojos cuando se está cansado o se siente picor es un hábito de muchas personas. No obstante, esta acción aumenta el malestar y puede provocar lesiones.
En séptimo lugar, el Clínic hace hincapié en la importancia de realizar un mantenimiento de las gafas y lentes. Unas gafas estropeadas obligan a forzar la vista. Por otro lado, el estrés ocular es un factor de riesgo para desarrollar muchas enfermedades oculares. Para reducirlo se recomienda dormir bien y reducir el exceso de trabajo de la vista.
Y finalmente, no está de más concienciar sobre las revisiones. Al igual que un coche con el mecánico, tu vista también necesita ser revisada con periodicidad, como mínimo una vez cada dos años. Tener antecedentes familiares de enfermedades oculares, diabetes o presión arterial alta es también una razón para consultar al especialista.
