Ópticos-optometristas apelan a la prevención visual ante el eclipse total de agosto

Los profesionales insisten en la supervisión constante de los menores durante el evento y recomiendan la observación del sol por proyección como la opción más segura para grupos con niños.

Castilla y León será uno de los enclaves para observar el eclipse total de sol del próximo 12 de agosto, un fenómeno astronómico excepcional que no solo atraerá a miles de ciudadanos, sino también a aficionados y turistas especializados. Sin embargo, la espectacularidad del evento convive con un riesgo real para la salud visual si no se adoptan las medidas de protección adecuadas, tal y como advierte el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL). Según la información oficial del Instituto Geográfico Nacional, el eclipse será total en gran parte de la mitad norte peninsular, lo que sitúa a Castilla y León en una posición destacada para su observación. La franja de totalidad —donde el sol quedará completamente oculto durante unos instantes—, atraviesa casi la totalidad de las provincias castellanoleonesas, excepto el sur de Zamora, Salamanca y Ávila, aunque en estos enclaves también se verá casi al 100%.

El eclipse comenzará en torno a las 19:30 horas y alcanzará su máximo alrededor de las 20:30, en un contexto especialmente singular: el sol estará muy bajo sobre el horizonte, ya próximo a su puesta. Esta circunstancia, que permitirá obtener imágenes espectaculares y facilitará la observación del fenómeno en combinación con el paisaje, puede también inducir a una falsa sensación de seguridad. «La baja altura del sol no reduce el riesgo. La radiación sigue siendo igual de peligrosa para la retina», advierte la vicedecana del ColegioAna Belén Cisneros, quien insiste en que «no mirar directamente al sol sin protección adecuada es fundamental, ya que puede provocar daños oculares irreversibles en cuestión de segundos».

El principal riesgo es la denominada retinopatía solar, una lesión en la retina provocada por la exposición directa a la radiación del sol. Se trata de un daño especialmente peligroso porque no produce dolor inmediato, lo que puede hacer que muchas personas no sean conscientes de la lesión hasta horas o incluso días después. Los síntomas pueden incluir visión borrosa persistente, distorsión de las imágenes o la aparición de un punto ciego central que dificulta actividades cotidianas como la lectura. En este contexto, el Colegio de Ópticos-Optometristas señala que la única forma segura de observar el eclipse es mediante el uso de gafas homologadas para observación solar, que deben cumplir la normativa internacional ISO 12312-2. Además, recomiendan adquirir estos productos exclusivamente en establecimientos de óptica, donde se garantiza tanto la calidad del material como el asesoramiento profesional sobre su uso correcto. «Las ópticas son el canal sanitario de referencia para este tipo de productos. No solo proporcionan gafas seguras, sino también información fiable para utilizarlas correctamente», explica Cisneros. E insiste en evitar cualquier alternativa no certificada. «Métodos caseros como radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos o incluso gafas de sol convencionales no protegen adecuadamente y pueden generar una falsa sensación de seguridad con consecuencias muy graves».

El riesgo aumenta especialmente cuando se utilizan instrumentos ópticos como prismáticos, telescopios o cámaras sin filtros solares específicos colocados en la parte frontal del objetivo, ya que estos dispositivos concentran la radiación y multiplican su efecto sobre la retina. Por ello, el Colegio recomienda que, en caso de no contar con el conocimiento o el equipamiento adecuado, se evite su uso y se opte por alternativas seguras.

Especial cuidado con los niños
COOCYL hace también un llamamiento específico a las familias, recordando que los menores requieren una supervisión constante durante la observación del eclipse. «Los niños pueden no ser plenamente conscientes del riesgo y, por curiosidad, retirar la protección en el momento menos adecuado. Por eso, la vigilancia y la educación en salud visual son fundamentales», señala Cisneros. Los profesionales de la visión subrayan el valor educativo del evento, por lo que explicar el funcionamiento del ojo y, en particular, el papel de la retina —la capa encargada de transformar la luz en señales que el cerebro interpreta como imágenes— puede ayudar a comprender por qué la exposición directa al sol resulta tan peligrosa.

Además de las recomendaciones previas, el Colegio insiste en la importancia de prestar atención a cualquier síntoma tras la observación del eclipse, tales como la aparición de visión borrosa, manchas oscuras en el campo visual, distorsión de líneas o dificultad para enfocar detalles. «Que no duela no significa que sea seguro. Ese es uno de los mensajes más importantes que queremos trasladar a la ciudadanía», recalca Cisneros, quien subraya también el papel de los ópticos-optometristas en la prevención y concienciación social. «Nuestro objetivo es acompañar a la población en un evento único como este, pero siempre desde la seguridad y la protección de la salud visual».

 

Fuente: https://www.imopticas.es/

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